viernes, febrero 6, 2026
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Los enemigos del alma

Consideramos importante recordar los enemigos del alma ahora que la Semana Mayor está por llegar para vivir de la mejor manera la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor. En la actualidad poco se habla de estos enemigos; sin embargo, es necesario tener claro cuáles son para estar prevenidos y no caer en la tentación, éstos son: el demonio, el mundo y la carne.
  • El demonio

Demonio Corrompiendo
“El mal que existe en el mundo es el resultado de la intervención en nosotros y en nuestra sociedad de un agente oscuro y enemigo, el Demonio. El mal no es ya sólo una deficiencia sino un ser vivo, espiritual, pervertido y pervertidor. Terrible realidad. Misteriosa y pavorosa. Se sale del marco de la enseñanza bíblica y eclesiástica todo aquel que rehúsa reconocerla como existente”. Pablo VI No es un cuento o algo que creía la Iglesia y ahora ya no, el demonio existe y todo aquel que niegue su existencia sea anatema.  Sabemos que el demonio era un ángel “luzbel” (luz bella) que se reveló, con otro grupo de ángeles contra Dios. Esta caída implicó que rechazaron a Nuestro Señor, pero esta decisión fue, es y será irrevocable, su no a Dios es para siempre. Él y el resto de los ángeles caídos se hicieron malos a sí mismos debido a su soberbia y desobediencia. En la Escritura se nos advierte: “Sed sobrios y vigilantes: porque vuestro enemigo el diablo anda girando como león rugiente alrededor de vosotros, en busca de presa que devorar” (1 Pe 5, 8). Puede influir en nuestras vidas mediante la tentación que en sí misma no es pecado, el pecado es caer en la tentación. Por otro lado, el demonio busca hacernos caer mediante la obsesión, la opresión y la posesión. Ya Jesús nos advertía que debíamos de ser “astutos como serpientes y sencillos como palomas” (Mt. 10, 16) porque el demonio al ser el padre de la mentira puede engañarnos -y nosotros dejarnos engañar- con la apariencia de bien, apreciemos y vivamos la ya antigua máxima “no hacer cosas malas que parezcan buenas” y viceversa. No olvidemos que lo Bello, Bueno y Verdadero viene de Dios y nada fuera de Él puede poseer estas características.
  • El mundo

Fiesta en Antro
No se habla de la creación de Dios, pues de Él que es todo el Bien, el Sumo Bien no puede salir algo malo. Este mundo como enemigo del alma se refiere a las vanidades y placeres pecaminosos; es decir, es el mundo de pecado, la antítesis del reino de Cristo, así se entiende que Nuestro Señor dice no ser de este mundo (Jn 17, 14). El mundo nos puede seducir con frases engañosas usando un lenguaje relativista, por ejemplo, ahora se llama “derecho” al aborto, “sexualidad responsable” a la anticoncepción, “arte” a la pornografía, o por máximas como “hay que disfrutar mientras somos jóvenes”, “vivo ahora y me arrepiento de viejito, Dios es muy compasivo y no me va a condenar”, “si es amor, ¿porqué no estar juntos?”. Pareciera que se guían bajo la premisa de repetir una mentira cien veces hasta que parezca la verdad; por ello debemos ser cuidadosos con lo que decimos, lo que consumimos y lo que nos creemos. Antes bien deberíamos tener como principios de nuestra vida los versículos del Evangelio: “ama a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo”. También puede venir y -de hecho vendrá- acompañado de burla y persecución, ya lo advertía Cristo. Al mundo que está hundido en tinieblas le molesta la luz, no olvidemos que estamos llamados a ser sal y luz a pesar de recibir burlas y persecuciones inclusive de los más cercanos. El martirio es una gracia que se da solo a algunos elegidos, nosotros con nuestro silencio y lucha diaria podemos ofrecer estas pequeñas mortificaciones en favor de todos aquellos que actualmente están siendo perseguidos y asesinados por causa de su fe. Otra seducción del mundo, especialmente hacia los jóvenes, son los placeres y diversiones ilícitos; al encontrarnos en una sociedad hedonista [búsqueda del placer con el mínimo de esfuerzo] es difícil voltear a ver al otro, el mundo nos invita a “ver nuestro ombligo”, a buscar nuestra comodidad o un placer momentáneo sacrificando así la vida eterna. Finalmente, nos presenta falsos modelos que inclusive algunos han convertido en ídolos: youtubers, influencers, idols asiáticos, artistas… que muestran una vida de lujos y desenfrenos, que enseñan que el principal valor es el dinero, que actuar mal por conseguir views, campañas o dinero está bien y estas ideas se van impregnando en las mentes de muchos, no dejemos que nos contaminen “estamos en el mundo pero no somos del mundo” por ello, no debemos olvidar que nuestro principal referente es Cristo Jesús, también hemos de buscar imitar las virtudes de la Santísima Virgen María, de San José su castísimo esposo y de tantos santos y mártires que con su vida de fe nos dan ejemplo aún en estos tiempos. No hay punto medio, o estamos con Cristo o estamos en su contra ¿Tú de qué lado quieres estar?  
  • La carne

La carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Ambos luchan entre sí” (Gal 5, 17). Si todo lo que proviene de Dios es bueno, ¿Cómo la carne que Él creo puede ser mala? Es necesario aclarar que esta lucha de la que se habla en la Biblia no es contra nuestro cuerpo en sí mismo, que no solo es bueno sino “muy bueno” (Gn. 1, 31) sino contra los apetitos desordenados de la carne.  Recordemos que con el pecado de nuestros primeros padres todos sus descendientes nacemos con el pecado original que es muestra de nuestra naturaleza herida. De acuerdo con Santo Tomás de Aquino antes de esta desobediencia Adán y Eva gozaban de los dones preternaturales por los cuales había una perfecta sujeción del cuerpo al alma y de las potencias inferiores a la razón; por ello contaban con los dones de inmortalidad, integridad impasibilidad [carencia de sufrimiento]. La concupiscencia es lo opuesto a la integridad, ésta nos lleva a desear satisfacer los apetitos físicos o espirituales placenteros sin considerar el entendimiento o la voluntad. En palabras más simples es la inclinación del ser humano al mal. Al igual que con la tentación, la concupiscencia no es pecado, sino que precede al pecado e inclina a éste. Esta herida estará marcada en nosotros para toda nuestra vida por ello debemos buscar la gracia para vencer nuestra naturaleza herida. San Juan dice “todo cuanto hay en el mundo -los deseos de la carne, la codicia de los ojos y la ostentación de la riqueza- no viene del Padre, sino del mundo” (1 Jn 2, 16), es decir, el apóstol distingue tres especies de concupiscencia, de acuerdo con S. Juan Pablo II este versículo aborda las obras bien de sumisión o resistencia a la acción salvífica del Espíritu Santo. 
Adan y Eva en el Paraiso
Aún habiendo recibido el Bautismo que nos otorga la gracia santificante, nos hace hijos de Dios, miembros de la Iglesia, sacerdotes, profetas y reyes… a pesar del gran regalo que nuestros padres y padrinos nos dan con este Sacramento los bautizados debemos luchar constantemente contra la concupiscencia de la carne y nuestros apetitos desordenados mediante la vivencia de las virtudes, la oración, frecuentar los Sacramentos, meditar la Palabra, ofrecer sacrificios y mortificaciones, entre otras prácticas que nos lleven a la Santidad. Las obras de la carne que debemos evitar se encuentran encerradas en la Palabra, la Tradición y el Magisterio, pero se pueden resumir de acuerdo con San Pablo en: “fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, diversiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes” (Gal 5, 19-21). Aunque pueda sonar complicado con la gracia divina podremos llegar a la Santidad ¡No tengamos miedo!  Si Dios contigo, ¿Quién contra ti?
SourceIsabel
Isabel de Castilla
Isabel de Castilla
Isabel I de Castilla fue reina de Castilla​ desde 1474 hasta 1504, reina consorte de Sicilia desde 1469 y de Aragón desde 1479, ​ por su matrimonio con Fernando de Aragón.
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