
Hoy, #8M salta especialmente esta interrogante, ¿se puede ser católica y feminista a la vez? uno de los motivos que nos puede llevar a plantearnos esta cuestión es que pareciera ser que algunas de sus causas son justas e inclusive necesarias -¡¿A quién no le interesa el bienestar de niñas y adolescentes o unirse al reclamo social por justicia ante crueles muertes y desapariciones?!-
Vale la pena hacer un breve recorrido por el feminismo, o mejor, los feminismos. En términos generales la primera ola del feminismo surge durante el Renacimiento, en esta época hombres y mujeres comenzaron a reclamar el derecho al acceso equitativo a la educación, así como, el derecho a la participación política. La segunda ola feminista tiene sus raíces en el marxismo y el socialismo con su característica “lucha de sexos” para acabar con el sistema (equivalente al proletariado luchando con la burguesía) y, en consecuencia, con la familia buscando que se le reemplace por el Estado totalitario. Finalmente, la tercera ola del feminismo, también conocida como “radical” y/o “neomarxista” que postula que las opresiones a la mujer se dan por las reglas informales asociadas al rol femenino, particularmente, ser esposa y madre; por ello, proponen un cambio cultural de fondo, la erradicación del “patriarcado”, la abolición de la función reproductiva, la legalización del aborto (cuyo eufemismo es “derecho a decidir”), eliminar la distinción cultural de hombre/mujer y lograr su libertad sexual. A partir de esta ola de feminismo aparece la “Ideología de Género” (genero no está determinado por el sexo) y abre la puerta al incesto y la pedofilia.
Respecto al feminismo de género que plantea que las diferencias entre hombres y mujeres SOLO responden a constructos sociales, es necesario mencionar las palabras del Papa Emérito Benedicto XVI: «El hombre niega tener una naturaleza preconstituida por su corporeidad, que caracteriza al ser humano. Niega la propia naturaleza y decide que ésta no se le ha dado como hecho preestablecido, sino que es él mismo quien se la debe crear. Según el relato bíblico de la creación, el haber sido creada por Dios como varón y mujer pertenece a la esencia de la criatura humana. Esta dualidad es esencial para el ser humano, tal como Dios la ha dado. Precisamente esta dualidad como dato originario es lo que se impugna… Ahora bien, si no existe la dualidad de hombre y mujer como dato de la creación, entonces tampoco existe la familia como realidad preestablecida por la creación. Pero, en este caso, también la prole ha perdido el puesto que hasta ahora le correspondía y la particular dignidad que le es propia. Bernheim muestra cómo ésta, de sujeto jurídico de por sí, se convierte ahora necesariamente en objeto, al cual se tiene derecho y que, como objeto de un derecho, se puede adquirir. Allí donde la libertad de hacer se convierte en libertad de hacerse por uno mismo, se llega necesariamente a negar al Creador mismo y, con ello, también el hombre como criatura de Dios, como imagen de Dios, queda finalmente degradado en la esencia de su ser. En la lucha por la familia está en juego el hombre mismo. Y se hace evidente que, cuando se niega a Dios, se disuelve también la dignidad del hombre. Quien defiende a Dios, defiende al hombre».
Como creyentes afirmamos que Dios en su infinita sabiduría y misericordia «Hombre y mujer los creó» (Gn 1,27) a cada uno con materiales distintos a Adán (Ish) del barro, material externo, a Eva (Isha), de la costilla, material interno, desde ahí podemos notar que somos distintos, el varón con una inclinación más material, la mujer con una inclinación más espiritual además de las evidentes diferencias físicas ¡y que bendición que sea así! ya que nuestras diferencias nos permiten ser complementarios y ayudar a la salvación del otro.
Ahora, regresando al punto del feminismo, podemos hacer un ejercicio simple de analizar quienes son las instituciones que financian las actuales organizaciones feministas encontrando que muchas de ellas reciben fondos de Planned Parenthood.
En su propia página se indica que en nuestro país su trabajo está creciendo particularmente en Quintana Roo donde pretenden “incrementar el acceso a la salud, reducir el estigma del aborto…” ¿Entiendes por qué los grupos feministas estuvieron presionando en días pasados para la legalización del aborto en dicho estado? Llegaron inclusive a ocupar el recinto legislativo, a pesar de ello, gracias a la oración y trabajo comunitario de los quintanarroenses se preservó el derecho a la vida.

Si estos grupos son financiados por PP y otros grupos abortistas debemos cuestionarnos ¿nos recibirían bien al saber que somos católicos?… La respuesta evidente es que NO. Equivalente al dialogo con protestantes, si éstos desprecian y hablan mal de Nuestra Madre ¿Ese es nuestro lugar? ¿Nos quedamos ahí sin decir nada?
No podemos pecar de inocentes, debemos ser astutos como serpientes y sencillos como palomas (Mt. 10, 16). Recordemos que Eva cayó en la tentación del Maligno por prestar oídos a lo que éste le tenía que decir. Debemos construir puentes, sí, pero debemos saber que hay cosas en las cuales nunca podremos estar de acuerdo y no podemos poner nuestros valores en una mesa de cambio, no podemos olvidar que el don de la vida dado por el Creador no es negociable.
Ya que los reclamos justos del feminismo están cubiertos: derecho al voto, igualdad laboral (aquí una opinión: )

debemos plantearnos si no somos idiotas útiles en una causa que tiene el aborto como su bandera, así como otros principios opuestos a la doctrina católica.
Pongamos los ojos en la Virgen María, Ella debe ser nuestro referente, pidamos que interceda por nuestro país cada vez más decadente.
#El8MNoHablaPorMi